TREINTARENTENA
Me dijo una sirena
que desde el fondo del mar,
llevan tiempo escuchándonos llorar.
Le he dicho a un pajarito
que en mi nido hago un sitio,
para que se pueda confinar.
A él, no le importa el espacio
y a mí, me encantaría aprender a volar.
Mi amiga Rayo (La Tortuga)
Ha cambiado de color su caparazón
y también siente miedo a salir de él,
como yo.
Mientras tanto, en la bañera,
mi gato me guiña un ojo, sonríe
y pide que le haga «Burbujitas con el jabón»
Por el comedor,
los negros buitres que aparecieron
se han cansado de tanto cadáver;
Y nadie me ayuda a sacarlos de ahí.
En la cocina, entre bambalinas,
una gran fiesta con todos mis colegas dentro,
se avecina.
Por el pasillo:
-Música en directo
-Talleres de artesanía
-Recitales de poesía
-Guisos y dulces típicos…
Caras de alegría.
Y allá, al final del balcón,
me balanceo en una hamaca.
Y siempre a la misma hora
y en el mismo árbol,
veo al mismo mono en la misma rama.
P.D: No sé, si es él o soy yo…
Pero hay algo en esto que no me cuadra.
Jaime Hernández Díaz